Cecilia Arditto

Post Term: Nono, Luigi

El tiempo no nos separará

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Tengo una fascinación profunda por la música del medioevo y renacimiento temprano. Estoy analizando Ockeghem (¡el verbo analizar aquí en todo su esplendor!) y encuentro una familiaridad gramatical cercana con mi manera de pensar las cosas. El pensamiento de la música flamenca tiene afinidad con mucha de la música del siglo veinti en varios aspectos. Es más cercana que la música clásica o romántica.
Contrapunto, de Diether de la Motte, es un libro que parece ágil pero no lo es. Con su tono coloquial, de la Motte nos propone ingresar en el renacimiento temprano con una lógica musical distinta a la percepción contemporánea. Para poder entenderlo hay que primero poder olvidar el molde de percepción adquirido con los conceptos de tonalidad, motivo, repetición, imitación, etc. Imaginar no sólo la música fuera de estos conceptos, sino vivirla como si estos conceptos nunca hubieran existido. Tarea imposible pero interesante, ya que nos ayuda a pensar el ahora.
De la Motte se refiere a los flamencos (SVX) y las varietas, una técnica de composición que consistía propiamente en variar constantemente un parámetro: altura o ritmo. Más que una técnica, la varietas es un precepto que evita la repetición de lo mismo y remarca el flujo constante de los nuevo, siempre modificado.

Aquí transcribo algunos fragmentos del libro, que iluminan por resonancia algunos rincones oscuros de este siglo.

“La idea melódica debe aportar en cada momento algo nuevo, inesperado, sorprendente. No se busca la regularidad sino la irregularidad”.

“Música sin perfil personalizado, volátil, sin configuración tangible.”

“Dos generaciones después de Dufay la varietas se verá reemplazada por imitación, motivo y elaboración motívica. Sólo el siglo XX conoce nuevamente algo comparable: la música atemática”.

Nota a posteriori: (17/10/20)

Siempre pensé que la música de Luigi Nono estaba más cerca de los compositores flamencos pre-renacentistas que la de Schoenberg. Tal vez ahora, esta distinción sea irrelevante.

 

 

La vida pende de un hilo

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Quiero armar estructuras consistentes con aire, con detalles, con pequeñeces. Pienso en las maquetas con hilos de la sagrada familia de Gaudí, tan sólidas en su fragilidad, tan consistentes en su delirio. Ideas tan fuertes y frágiles como la existencia. A Gaudí lo mato un tranvía cruzando la calle.
Pienso en Nono y en los bocetos del cuarteto de cuerdas “Fragmente…” que pude estudiar en su archivo en Venecia. Cálculos, cuentas, proporciones, detalles. La superestructura del Fragmente está constantemente quebrada por la fragilidad de los recursos de unas cuerdas diferentes a las de Gaudí, pero también suspendidas en la catedral de los innumerables silencios y fragmentaciones del discurso. La música se escucha abstracta y calculada a la vez. Como el diseño del agua o de la nieve.
Mi pieza para órgano se llama por eso La arquitectura del aire. No del aire soplado, no del aire de la respiración, sino del aire que sostiene las cosas.

 

 

 

La lección bien aprendida

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“A texture like that of the Machaut Gloria invites us to listen in layers, from the inside out […] but not therefore chordal”
Margaret Bent

La lógica tonal va más allá de un sistema de reglas. Es una manera de pensar y de escuchar la música. La lógica tonal imprime una manera de percibir la música cuyos rasgos serían entre otros: la direccionalidad discursiva, la ley de causa consecuencia, es decir expectativa-resolución y la sujeción de los eventos musicales en una doble grilla horizontal y vertical coordinada.

La mayoría de las músicas contemporáneas si bien prescinden de la armonía funcional han aprendido muy bien la lección del sistema tonal y siguen operando con estas reglas, por lo que resulta muy difícil pensar la cita de Margaret Bent al comienzo de este artículo… Cómo se hace para escuchar in layers, from the inside out (en capas, de adentro para afuera)? Pareciera que la lobotomía es la única solución posible.

Por eso encuentro tan valiosa la lógica de la música de Nicolaus Huber, el último Luigi Nono, Matthias Spahlinger…