Cecilia Arditto

Post Term: Spahlinger, Mathias

Espacios inhabitados – Música temprana

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La reproducción técnica puede poner la copia del original en situaciones tales que resulten inalcanzables para el original. […] la obra coral, interpretada en un auditorio o cielo abierto, puede ser ejecutada en una habitación.  

Walter Benjamín

Mi obra, como en una película de ciencia ficción, viaja por el tiempo. Viene desde el pasado hasta el presente y ha sufrido transformaciones extrañas en el camino. Sus nuevos espacios de reproducción son distintos, casi imposibles, ubicados en lugares casi surrealistas:

  • Un reproductor de casete colocado dentro del clave suena como una guitarra barroca.
  • Los cantantes cantan dentro de mangueras llevando sus voces lejos de la fuente.
  • Hay instrumentos ubicados en el techo que suenan a la distancia.
  • Hay reproductores de audio repartidos en la sala activados vía mis amados-trillados interruptores a distancia (tengo un reproductor de casete negro que compré por cinco euros, que ha recorrido literalmente el mundo).

Matthias Spahlinger en su dúo para violín y cello “Adieu m’amour-Hommage à Guillaume Dufay”, pasa a Dufay por el filtro de la historia a través de una scordatura extremadamente baja. La obra se escucha mucho  más grave y con otro color instrumental, ya que las cuerdas no están preparadas para tocar tan grave. La música atraviesa capas de inteligibilidad y llega al ahora como un eco distorsionado, pero a su vez reconocible.

De las experiencias que exorcizan la música antigua en la arena contemporánea, la de Spahlinger me parece la más interesante. La scordatura baja produce una transformación radical en la obra original. Los materiales antiguos no son utilizados de forma decorativa, a la manera de un wall paper mezclados con algunos ruiditos contemporáneo como hacen tantos compositores actuales como Sciarrino. El filtrado de Spahlinger es radical. Va al corazón de la obra.

En la película “La mosca” la tele transportación ha trasmutado la constitución de una persona mezclándola con un elemento nuevo (la propia mosca).

Los grabadores serían, en mi nueva obra, el filtro de scordatura que usa Spahlinger en “Adieu”.  Y mi  lápiz afilado sería “La mosca”, alterando la genética de una música que… sí… ya sé…  ¡era tan bonita!

 

La lección bien aprendida

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“A texture like that of the Machaut Gloria invites us to listen in layers, from the inside out […] but not therefore chordal”
Margaret Bent

La lógica tonal va más allá de un sistema de reglas. Es una manera de pensar y de escuchar la música. La lógica tonal imprime una manera de percibir la música cuyos rasgos serían entre otros: la direccionalidad discursiva, la ley de causa consecuencia, es decir expectativa-resolución y la sujeción de los eventos musicales en una doble grilla horizontal y vertical coordinada.

La mayoría de las músicas contemporáneas si bien prescinden de la armonía funcional han aprendido muy bien la lección del sistema tonal y siguen operando con estas reglas, por lo que resulta muy difícil pensar la cita de Margaret Bent al comienzo de este artículo… Cómo se hace para escuchar in layers, from the inside out (en capas, de adentro para afuera)? Pareciera que la lobotomía es la única solución posible.

Por eso encuentro tan valiosa la lógica de la música de Nicolaus Huber, el último Luigi Nono, Matthias Spahlinger…

 

La repetición

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“La vida se nos presenta como una evolución en el tiempo y como una combinación en el espacio. Considerada en el tiempo, es el progreso continuo de un ser que esta envejeciendo sin cesar, es decir que nunca vuelve atrás ni se repite”.
Henry Bergson, La risa

El concepto de repetición forma parte  de la naturaleza misma de la música.  La repetición trae ineludiblemente el concepto de variación, como dos aspectos  complementarios de una misma idea.  Un sonido repetido jamás  es igual a los otros, como podemos ver en “Éphémère” de Mathias Sphalinger. En una sección de esta obra para ensamble, la pieza se detiene en un solo de redoblante que consiste en la ejecución de golpes sucesivos y regulares de un mismo sonido durante tres minutos. El redoblante con su bordona ofrece mini variaciones complejas en la estructura íntima de cada sonido, haciendo imposible (o todavía más imposible) la repetición exacta, ofreciendo, valga la paradoja, una “repetición inexacta” . La serie de golpes sugiere lo idéntico y lo diferente a la vez, ya que la repetición en su mismo estamento, enuncia a la vez su existencia y su propia imposibilidad. La pieza crea la fantasía de una repetición que es imposible. Me gusta pensar que el resto de “Éphémère” es una excusa para el momento del solo de tambor, un marco (teórico, ja ja!) para esos largos minutos de inmovilidad.

Nota a posteriori (13/12/20): En el año 2014  tuve la oportunidad de escuchar esta obra en vivo por el ensamble Musikfabrik en un concierto privado para la comunidad científica en la Akademie der Wissenschaften und der Künste, en Düsseldorf. En el medio del emblemático solo de tambor, una científica grita desde la platea:  “Suficiente”. No decía Basta! sino Ya entendimos!. Ante las risas de la platea (mayormente científicos) y los mismos músicos del ensamble. Un acto divertido y, creo, elogioso, a la idea de la obra, con una crítica no a su enunciado sino a su exceso de retórica. Humor alemán.

Ilustración: azulejos chinos pintados a mano en el piso de la sinagoga Paradesi en Kochi, India. No hay dos azulejos iguales (foto mía).