Cecilia Arditto

Post Term: Bergson, Henry

La Panaderia de Eduardo Kusnir

Vista parcial del Laboratorio de Música Electrónica en los años 68, 69 y 70

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Fuera de lo que no es propiamente humano, no hay nada cómico.

Henry Bergson, La risa

La panadería (1970) del compositor argentino Eduardo Kusnir, es en mi escucha una obra teatral, donde cada elemento se correspondería a una dramaturgia imaginaria. En este juego de escucha ampliada, cada sonido representaría un personaje que se mueve en el espacio acústico a manera de escenografía.

Cada sonido/personaje tiene rasgos definidos e interactúa con otros sonidos estableciendo situaciones que podríamos llamar narrativas. Estos sonidos comparten un espacio que se puede visualizar, siguiendo sus trayectorias e imaginándolos nuevamente en su partitura gráfica, punto de partida de esta obra.
En este juego de dramaturgias me imagino que uno de los sonidos es Stockhausen, otro Pierre Schaeffer, y otro Kröpfel, tres personajes electrizados que están conversando sobre música concreta, filtros y bandas de frecuencia. El espacio acústico, concebido esta vez como escenografía, podría ser un laboratorio de música electrónica de los 70, lleno de osciladores, inmensas computadoras cables, y alarmas. ¡Que nostalgia!

La construcción de la forma en La panadería comprende un universo totalmente restricto, donde cada elemento cumple funciones específicas. El trabajo con el material está totalmente cuidado y nada parece librado al azar: la espontaneidad y la frescura de esta obra están basadas en un trabajo meticuloso, partitura previa mediante. La panadería es una obra bella, de sonidos imaginativos, meticulosamente trabajados. La pieza es una profusión de citas: citas de tango, de voces conocidas, y también citas del género electrónico.

Es interesante comparar otras obras del mismo periodo con La panadería y encontrar elementos auto referenciales al género electrónico y al estilo de la época. Kusnir manipula el sonido en términos del propio género y lo vuelve a la vez una crítica desde adentro a la música electrónica desde su propio universo musical.

La panadería es una obra clave en la música electrónica de los años 70, que no ha perdido validez. Al contrario, se le agrega ahora un elemento retro que la potencia.
Un canto eléctrico a la imaginación.

La repetición

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“La vida se nos presenta como una evolución en el tiempo y como una combinación en el espacio. Considerada en el tiempo, es el progreso continuo de un ser que esta envejeciendo sin cesar, es decir que nunca vuelve atrás ni se repite”.
Henry Bergson, La risa

El concepto de repetición forma parte  de la naturaleza misma de la música.  La repetición trae ineludiblemente el concepto de variación, como dos aspectos  complementarios de una misma idea.  Un sonido repetido jamás  es igual a los otros, como podemos ver en “Éphémère” de Mathias Sphalinger. En una sección de esta obra para ensamble, la pieza se detiene en un solo de redoblante que consiste en la ejecución de golpes sucesivos y regulares de un mismo sonido durante tres minutos. El redoblante con su bordona ofrece mini variaciones complejas en la estructura íntima de cada sonido, haciendo imposible (o todavía más imposible) la repetición exacta, ofreciendo, valga la paradoja, una “repetición inexacta” . La serie de golpes sugiere lo idéntico y lo diferente a la vez, ya que la repetición en su mismo estamento, enuncia a la vez su existencia y su propia imposibilidad. La pieza crea la fantasía de una repetición que es imposible. Me gusta pensar que el resto de “Éphémère” es una excusa para el momento del solo de tambor, un marco (teórico, ja ja!) para esos largos minutos de inmovilidad.

Nota a posteriori (13/12/20): En el año 2014  tuve la oportunidad de escuchar esta obra en vivo por el ensamble Musikfabrik en un concierto privado para la comunidad científica en la Akademie der Wissenschaften und der Künste, en Düsseldorf. En el medio del emblemático solo de tambor, una científica grita desde la platea:  “Suficiente”. No decía Basta! sino Ya entendimos!. Ante las risas de la platea (mayormente científicos) y los mismos músicos del ensamble. Un acto divertido y, creo, elogioso, a la idea de la obra, con una crítica no a su enunciado sino a su exceso de retórica. Humor alemán.

Ilustración: azulejos chinos pintados a mano en el piso de la sinagoga Paradesi en Kochi, India. No hay dos azulejos iguales (foto mía).