Cecilia Arditto

Post Term: Foucault, Michel

Mismo mapa, otro lugar.

EspañolEnglish
¿Cuál es el elemento permanente común a todos los objetos sonoros que salen de un mismo instrumento?
Instrumento de música: cualquier dispositivo que pueda obtener una colección variada de objetos sonoros manteniendo en espíritu la presencia de una causa.
 
Tratado de los objetos musicales, Pierre Schaeffer

Parafraseando a Schaeffer, un instrumento es una colección de sonidos, muchas veces muy diversos. Y a veces es también un instrumento musical.
¿Qué tienen en común una nota de piano en registro medio a la nota más aguda? Sus propiedades acústicas son ciertamente distintas. Pero la construcción cultural de lo que es un instrumento nos hace pensar en un único concepto bajo la idea de piano, reconocible por nuestros oídos y por nuestro cerebro en un complejo sistema de percepción, por suerte bastante inexplicable. Otro francés, Michel Foucault, en Las palabras y las cosas, se pregunta cuál es la relación del paraguas y la máquina de coser sobre la mesa de disección. Misma pregunta se puede aplicar al repertorio de sonidos de cualquier objeto musical.

Las técnicas extendidas han dibujado un contorno distinto de los mismos objetos musicales en el siglo XX. El viajero esta vez no se mueve de su casa, pero viaja con sus ojos, interpretando el mismo mapa de otra manera. Estoy volviendo a mi adorado ciclo Música invisible y a la fascinación por el timbre (¡again!). ¿Es qué siempre escribiré la misma música?

Me gusta pensar en la propia casa como terra incógnita: el mundo familiar visto desde otro ángulo, a diferencia de lo nuevo visto con los mismos ojos.
C.A.

Los sonidos y las cosas

EspañolEnglish

Estoy pensando en una pieza para piano nueva. Es una obra /instalación donde el espacio escenográfico se vuelve musical. Un piano, un espejo, lámparas, una escoba conforman el instrumental de la obra que es a su vez el decorado.
Hay objetos reales y sus duplicados. El espejo duplica el espacio visual. Los grabadores de cinta hacen eco del espacio acústico. Hay algunos elementos en escena, un piano y una escoba, que se duplican con dobles en bambalinas (un segundo piano y una segunda escoba).
La relación en el discurso musical de todos estos objetos-los reales, las duplicaciones, los presentes, los invisibles en bambalinas-son complejas, ya que ellos pertenecen a distintos mundos. ¿Cuál es el punto de encuentro entre una escoba y un piano? ¿Cuál es el espacio posible donde estos elementos conviven en coherente armonía? La respuesta sería que ese espacio posible, ese espacio inventado, es la obra.
Es un planteo que toca diversos temas: la construcción artificial de un espacio híbrido, el tema del original y la copia. Lo visible y lo invisible asociado a las relaciones entre lo que se ve y se oye: ver y no escuchar, escuchar y ver lo mismo; escuchar y ver cosas diferentes, etc. Son muchas las posibilidades que se abren utilizando solo una luz y una tecla del piano. Tal vez muchos temas a analizar si se escribe una tesis, pero los suficientes para escribir una obra, si se conjugan bien. Es necesario que las obras respondan a varias preguntas a la vez, como un organismo vivo que da cuenta de distintos sistemas.

Sobre la notación: musicalizando a Foucault

EspañolEnglish

“Y el espacio de las semejanzas inmediatas se convierte en un gran libro abierto; está plagado de grafismos; todo a lo largo de la página se ven figuras extrañas que se entrecruzan y, a veces, se repiten. Lo único que hay que hacer es descifrarlas”
Michel Foucault

Pienso en este libro del mundo plagado de grafismos como una partitura a ser descifrada. El mundo es entonces un mundo sonoro, de un lenguaje rumoroso pero no de palabras sino de sonidos musicales. Un lenguaje donde lo descifrado es tan elíptico como la grafía que los representa.
El espejo opaco del sonido y su representación escrita abre la perspectiva de las múltiples versiones posibles.
La música no se puede escribir más que imprecisamente Y es esa brecha entre el mundo del sonido y la representación inacabada de la partitura lo que mejor representa la condición abstracta de la música.
Su debilidad es su fortaleza.

“Pero, dado que hay una ranura entre las similitudes que forman grafismos y las que forman discursos, el saber y su labor infinita reciben allí el espacio que les es propio: tienen que surcar esta distancia yendo, por un zigzagueo indefinido, de lo semejante a lo que le es semejante.”
Michel Foucault

Las palabras y las cosas

EspañolEnglish

“Hasta fines del siglo XVI, la semejanza ha desempeñado un papel constructivo en el saber de la cultura occidental. […] En gran parte, fue ella la que la que organizó el juego de los símbolos, permitió el conocimiento de las cosas visibles e invisibles, dirigió el arte de representarlas. […] La pintura imitaba el espacio, y la representación -ya fuera fiesta o saber- se daba como repetición: teatro de la vida o espejo del mundo, he ahí el título de cualquier lenguaje, su manera de anunciarse y de formular su derecho a hablar”.

Michel Foucault – “Las palabras y las cosas”

Foucault habla de cualquier lenguaje y la música es un lenguaje con herramientas muy poderosas a la hora de abordar contenidos abstractos: filosofía performática. Partamos de la base de que un abordaje de este tipo no es posible, o en términos académicos, es completamente erroneo. Ya está. Hecha la salvedad, sigo con mi violín.

El universo de Foucault me resulta familiar y cercano.  Lo encuentro cercano a la música que me gusta: Nono, Huber, Feldman, mis fuentes primeras.
En el prólogo de Las palabras y las cosas Foucault cita el cuento El idioma analítico de John Wilkins, de Jorge Luis Borges. Allí Borges describe la clasificación de cierta enciclopedia china de animales. Las categorías  organizadas en una lista numerada son tan precisas como arbitrarias:  las categorías se yuxtaponen, incluyen y excluyen con una lógica oblicua. Esta categorización de Borges siempre me pareció una analogía brillante para un tratado de orquestación, sobre todo uno que incluya técnicas contemporáneas, donde los instrumentos se dividen en familias, pero se acercan los unos a los otros, independientemente de la familia a la que pertenezcan, de acuerdo a la intensidad con la que toquen, al registro utilizado, o las sordinas empleadas, etc.

En el capítulo “La prosa del mundo”, Foucault piensa el mundo como un texto.  Es un análisis lúcido de la idea de la semejanza y consecuentemente de lo distinto, tanto en función de la relación de los elementos entre sí, o en relación a su contexto.

Me entusiasma una lectura más holística de este libro, una mirada a través de la música, ya que ella, sobre todo en el siglo XX, se ha planteado algunas problemáticas afines a Foucault desde un mundo distinto.

Cursé filosofía en la cátedra de Tomás Abraham en el CBC de la Universidad de Buenos Aires en los ’80. Luego asistí al Colegio Argentino de Filosofía, un emprendimiento privado que  Abraham había fundado con invitados de lujo como Christian Ferrer y Hebe Uhart entre otros.
Me han quedado algunas ideas fragmentarias de aquella época, ideas que después volqué de a mi propia manera en la música. Lo que más recuerdo, más allá de algunos textos que me han marcado para siempre, es que la filosofía era una fiesta –“fiesta o saber”-, una explosión de los sentidos y una arena política comprometida.