Cecilia Arditto

Lo atamos con alambre

Gabriel Brncic, Ana María Rodriguez y yo de electricistas. Gabriel fué el salvador que impidió que abrieramos, junto a otros compositores, un interruptor con un martillo.

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Ayer hubo un concierto dedicado a la música argentina en Berlín con obras de Ana María Rodríguez, Gabriel Paiuk, Gabriel Brncic, Laura Andel y yo.
Las condiciones de producción fueron terribles. Yo tuve dos ensayos de sólo dos horas para armar una pieza con elementos teatrales, desplazamientos en escena, luces que se prenden y apagan, etc. Todos estuvimos en las mismas.
Terminé de hacer las conexiones eléctricas de las lámparas (que encontré en el lugar ya que la noche anterior al concierto, de casualidad, me enteré que no iba a tener spots) dos horas antes del concierto, con la ayuda de Gabriel Brnicic, armando los enchufes con una tijera…¡ni destornillador teníamos! ¡En Berlín, pero como en casa!
Todo era para desastre, pero algo lindo sucedió. En un momento había pensado en cancelar la pieza, pero me pareció injusto tener ese arranque de divismo cuando todos estábamos en la misma situación. A remar.
Lo lindo de la experiencia fue que hubo un espíritu de grupo muy lindo, una muy buena actitud entre los compositores para sobrellevar el mal trago y resolver problemas en el momento con buena predisposición.

El concierto salió bien. Las obras leíduchas, algunas resistieron la falta de ensayo más que otras, pero el resultado fue decente, y la onda general linda. Gajes del oficio.

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