Cecilia Arditto

La sombra y su hombre

La persona refleja al espejo

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Estoy escribiendo una pieza para vinilo construida con sonidos residuales: un clásico del ruidismo que usa como material ruido de la púa, zumbidos, scratches, estática, ruido del parlante. La música impresa en el vinilo está compuesta con este tipo de sonidos previamente grabados y se mezclan con los zumbidos y scratches reales del tocadiscos en vivo. El reproductor tiene que ser un tocadiscos antiguo, a válvula, con ruidos y sorpresas: típica nostalgia demodé.

Qué es primero, si el original o la copia, es imposible de decir, como si el original y la copia pertenecieran a dos dimensiones que se han desfasado y cobraron existencia propia, quasi simétrica. Y es en ese “quasi” donde está toda la gracia.  Como el actor que actúa de si mismo, el vinilo actúa de vinilo. Esta es un modesto ejercicio simple y filosófico a la vez.  ¡Chupate esta mandarina Adorno! ¿Quien dijo que lo simple era fácil?

Como frutilla de la torta, otro detalle pequeño que me llena de felicidad: apoyé una pequeña linterna  sobre el vinilo que cuando gira crea en la habitación oscura un efecto discoteca tan rudimentario como fascinante. Una obra para placer del filósofo y del bobo del pueblo.

 

 

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