Cecilia Arditto

Risa amplia y sentimiento latino

(Traducción al español de Iñigo Giner Miranda)
En “Afijn”, un dvd documental sobre Mischa Mengelberg recientemente publicado, dice Wim T. Schippers:
“No una presentación convencional de música, sino más bien un comportamiento curioso con motivo de la música, eso era lo que nos ocupaba”. Una cita, esta, que podría haber servido de lema para la primera entrega de una serie de tres tardes dedicadas a la música contemporánea latino-americana.
La Bamzaal del Muziekgebouw (la sala de conciertos de música contemporánea más importante de Amsterdam)   se declaró el domingo a la tarde ocupada. Una coalición latino-americana armada de humor y desquicio se posicionó contra las prácticas de concierto occidentales tal y como las conocemos y estimamos. Las organizadoras de la serie son las jóvenes compositoras Keyla Orozco (Cuba) y Cecilia Arditto (argentina), ambas residentes en Amsterdam. Orozco y Arditto se han inspirado en los escritores argentinos Jorge Luis Borges y Macedonio Fernández. En una cita de Fernández: “Considerando los chistes dudosos (¿es chiste o no es chiste?) como un género superior, de más calidad que el chiste cierto, propongo crear la Sección de esta especie.”
Arditto escribió con “Alrededor de la música” un acertado comentario sobre las formalidades que rodean a la presentación de la música normalmente. La compositora recibió su aplauso con gran estilo, tropezando, en lo que fue el momento menos desquiciado de la tarde.
El nombre más importante resultó ser el responsable de la pieza más aburrida, algo que no tuvo mucho que ver con el material de la pieza, sino más bien con su duración, sin concesiones para el público. El argentino Mauricio Kagel, famoso como compositor de música teatral (o al revés) escribió entre 1968 y 1970 “Acustica”, para fuentes sonoras experimentales. Aquí aparece la antigua distinción entre música que es interesante o agradable de tocar y música que es gratificante o maravillosa para escuchar.
Con la pieza “Traficante de bananas”, presentó Damián Rodriguez Kees  la pieza más graciosa de la tarde, interpretada con ingenio por el pianista Guy Livingston, de gran talento cómico. Guy posee esa cualidad facial Keatonesca imprescindible para poder arrancar una risa profunda.
La tarde se cerró con un tango, en el que no se escatimó en sentimiento, y el cual apareció, después de todo ese humor sutil e ingenioso, en el momento exacto. La próxima entrega tiene el prometedor título: Música y lutheria mexicanas. No se lo pierdan.
Jaïr Tchong

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