Cecilia Arditto

De la cabeza

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Ayer fui a ver Neither, la ópera de Feldman en la Ruhrtriennale, en Düsseldorf, con reggie de Romeo Castellucci. La puesta espectacular se llevó a cabo en una antigua fábrica abandonada. Si planean ir a verla, no sigan leyendo porque les arruino la sorpresa.La puesta  tenía:

  • un gato vivo en escena,
  • un perro vivo en escena,
  • un caballo vivo en escena;
  • grúa con una lámpara gigante iluminando el escenario desde afuera del techo de vidrio a una altura de veinte metros
  • una soprano tullida, con una sola pierna, en escena…
  • un tren tamaño real que avanzaba lenta y silenciosamente, a una velocidad imperceptible y constante hacia las butacas (nosotros)
  • butacas corredizas (mas de 700?) que se abrieron en abanico hacia los costados para evitar el impacto del tren
  • escenografía corrediza simulando la sala de una casa, que en un momento se autodesliza hacia bambalinas ante nuestros mismos ojos, sin personas en escena, sin ruido.

La orquesta al costado de la super escena, tapada con unos tules, bastante dibujada, era un decorado más. La cantante con micrófono y vibrato.
¿… y después de esto, qué?  ¡Más y más!. El asombro siempre superándose a sí mismo hasta el final de la ópera. El asombro sin signo negativo o positivo. What the fuck?! en estado puro .
La producción fue tan impactante que me quede mas allá de todo juicio. Nunca vi nada así en música clásica o en ópera, menos en música contemporánea. Podría relacionar este tipo de superproducción descabellada con la puesta de algún circo internacional. ¿Pero Feldman? ¿Nuestro Morty?
Una locura loca, de tan loca informulable. El mundo se mueve a una velocidad extrema y no me alcanzan los ojos para seguir el movimiento.

vivito y coleando

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