Cecilia Arditto

Post Term: mapas

Rümlingen

la la la la la… do, re, mi… chin chin chin – (zoom para agrandar, tomar un avión para alargar más)

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Me voy a Suiza por tres días invitada por Festival Rümlingen. La consiga es componer una partitura conceptual basada en un paisaje específico. La partitura debe hacerse sin usar notación musical dedicada a un público ancho. La audiencia, “in situ”  leerá esta partitura y se imaginará la música viendo el paisaje. También pueden ejecutar algunos sonidos/acciones siempre que no involucren instrumentos musicales, ya que solo podrán utilizar las cosas que lleven consigo.
Me interesa el concepto de partitura-mapa. Siempre la partitura se me antojó una cartografía del sonido y en esta oportunidad es el mapa  concreto del lugar el que será transcrito a la partitura. Pienso en el paisaje en formal temporal, reducido a un set de instrucciones.
Este fin de semana voy a conocer el lugar que será el material de mi obra. El siguiente paso será escribir esta obra-mapa y el año que viene será la premiere.

El programa de este año del Festival Rümlingen, es un concierto en el medio de un bosque que dura toda la noche. Me encontraré con los organizadores en el medio de este bosque a las 6.30 de la mañana de los relojes suizos, cuando todo haya terminado, y allí desayunaremos y hablaremos del concierto para la próxima temporada. Una cosa por vez.

El arte y la naturaleza han tenido sus voceros desde tiempos inmemoriales.

Morton Feldman: I was (in a car ride) with Larry Rivers, and we passed a garbage dump and he said, “You know, a little grapefruit on the left would just give it a nice color”.

John Cage: Yeah. I’ve had similar drives through the country with Bob Rauschenberg where he’d see the sunset or something and criticize it, you know (both laugh), and suggest that the colors be different and the trees (be) in different positions. But like humor. What was it with Larry? Was it humor or was it…? 

Morton Feldman: Well, with Larry, I think Larry was worried.

Radio Happenings I – Musik texte

Geografías incompletas

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Gabriel Cerini escribió una pieza titulada Moratalaz y Vicálvaro. La obra consiste en cuatro trayectorias (o movimientos) que son reproducciones de recorridos reales que caminó Gabriel en Madrid. Estos recorridos están dibujados en un mapa-partitura a ser caminados en un espacio real (terraza, escenario, etc.).

Un caminante recorre los itinerarios en semi-penumbras, deteniéndose y alumbrando los puntos claves de las trayectorias del mapa con una linterna, única iluminación de la obra. En la performance, los mapas se van dibujando en la oscuridad. Salen de la nada gracias a la luz y vuelven a desaparecer también a la velocidad de la luz, o mejor dicho, a la velocidad de la linterna. Estos mapas son presente puro, ya que las trayectorias, engullidas por lo negro, desaparecen del espacio visual inmediatamente. Fui la intérprete de esta obra por eso no tengo la perspectiva del afuera de la pieza, pero fue una experiencia lindísima hacerla.

Otro trabajo que vi en estos días, es la muestra “Unrealized objects” del artista alemán Gunnar Friel a quién conocí en la residencia de la fundación ACA, en Mallorca, organizadores de nuestro concierto con Cerini, el Festival de Música contemporánea de Palma de Mallorca.

“Unrealized objects” reúne varios trabajos de Gunnar en distintos formatos. Uno de ellos es un video basado en un videojuego, donde el participante en lugar de seguir las reglas del juego, se escapa hacia el afuera del juego, el afuera entendido siempre dentro de la pantalla. El videojuego original es bélico, tridimensional. Tiene sonidos de ametralladoras. El avatar camina con sus botas de guerra, pisando pesadamente la hojarasca y alejándose, paso a paso, del perímetro del juego.

 

A medida que se aleja de la acción el paisaje digital se vuelve cada vez más surrealista: paisajes cortados, árboles que comienzan a flotar en un horizonte de unos y ceros, vacas muertas tridimensionales, que vistas desde atrás, son maquetas planas. Se ven escenografías olvidadas, agujeros, fisuras en la tierra… La hiper lógica del programa se toma una pausa y por los descansos del juego se cuela un sentido a medio construir.

“El ser humano tiende a darle sentido a la experiencia mediante la continuidad; lo que sucede se explica por lo que sucedió antes.” dice César Aira en Cómo me hice monja

Recuerdo de chica que cuando iba a San Clemente del Tuyú en carpa con mi familia, jugaba fichitas en los videojuegos. Mi juego preferido una carrera de coches que jugaba a mi manera. Lo que más me gustaba era irme a pasear con el autito por fuera de la ruta. Las opciones de paisaje de los juegos de aquella época no eran muy variadas: prados con florcitas dibujadas y, con mucha suerte, un tronquito tirado. En esa época había que pagar el tiempo en pantalla con una ficha, y jugando fuera de la ruta no se acumulaban puntos, por lo que se perdía rapidísimo. Mi desafío era ver cuan rápido se podía permanecer en los suburbios informáticos antes de volver, dolorosamente, a poner otra ficha.

 

El borde de las cosas también dibuja el afuera. En los mapas antiguos, ese borde era un elefante sosteniendo la tierra, o una catarata de agua que finalizaba con el mundo y arrojaba al barquito del viajero aventurero a los confines de la tierra o al mismo espacio exterior.
En los videojuegos, el mapa de afuera, despliega una fantasía a medio hacer cuando nos alejamos de los puntos a acumular. En la obra de Gabriel, el afuera es la oscuridad infinita, recortada fugazmente con el haz de la breve linterna.
El mapa es un pedazo de algo delimitado, estampado, fijo, partiturizado, apresado. Que, por lógica, delimita a la vez todo lo que queda fuera. En estos territorios tan conocidos nos encontramos con Abel Paúl.

 

Ahora, recién llegada a Buenos Aires para una estadía de dos meses, voy a ver cómo me va, en este reverso de mapa de un mundo conocidísimo.

 

Laberintos

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—Un laberinto de símbolos -corrigió-. Un invisible laberinto de tiempo.
El jardín de los senderos que se bifurcan, Jorge Luis Borges

Estoy escribiendo una nueva sección para mi ópera La hija de la hechicera llamada Mapas del agua /Maps of the Water.
Pienso en una pieza que sea a la vez un laberinto en el tiempo, condición de la música. La clave del laberinto es una canción: La canción del cartógrafo. Esta canción provee todos los demás materiales del resto de la pieza:proporciones, alturas y densidades. La canción es la clave del laberinto.

El cartografo dibuja los mapas, mapas del cielo, mapas de la tierra;
mapas en diferentes escalas y con distintos materiales;
mapas del pasado y del futuro,
mapas de los futuros posibles.

Me pregunto si la pieza podría ser escuchada de atrás para adelante o con distintos recorridos temporales. Y decido dejar estos conceptos en un plano abstracto, que hable del armado de la pieza. La literalidad del sonido en reverso, en la música para ser tocada en vivo, genera por lo general un material inconexo y poco interesante.