Cecilia Arditto

¡A volar! Pequeño Larry Shiner comentado.

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No sé si el artista romántico, libre, individualista y único, ese que sigue sus propios impulsos y vive bajo sus propias reglas, ha existido en algún momento, pero es seguro que ahora no existe más. Dice Larry Shiner en “La invención del arte”:

La prueba más sorprendente de que el típico pintor, escultor o arquitecto del Renacimiento no era un individuo moderno que reivindicara su autonomía absoluta son los muchos contratos que todavía se conservan. En tales documentos no solo se estipulaba el tamaño de la pintura o de la estatua, el precio y las fechas de entrega, sino además el motivo y los materiales.

Y nosotros, los artistas modernos -sobre todo los que vivimos en los países del norte donde se paga por componer- escribimos lo que se nos antoja… pero:
– para viola, soprano saxofón y piano microtonal;
– duración de la obra 12 a 14 minutos;
– una obra que pueda ser aprendida en máximo tres ensayos;
– que utilice microtonos,
– y se adapte al tema de “Música en los jardines”;
– y rapidito, para el 15 de noviembre de mil…

 

Cuando Miguel Ángel menciona en una carta de 1523 que el Papa Julio II le permite hacer lo que quiera en la Capilla Sixtina, no quiere decir que “podía pintar lo que él quisiera, sino… que podría tratar su tema de la manera que quisiese, un tema que de todas maneras cabe suponer que estaba acordado previamente con su patrón conocido por su poderosa voluntad.

¡Ja ja ja! Lindos pero no tan locos…

La pintura y la escultura del Renacimiento no eran valoradas en la época de acuerdo con los modernos criterios de originalidad sino por la manera y la gracia que tenían a la hora de superar las dificultades que planteaba la invención y la ejecución.

Nos encontramos con el típico: “está bien escrito”. Y el quiero retruco: “prefiero escribir mal pero ser yo mismo”. Causa con y sin rebelde.

 

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